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POLÍTICAS DE MERCADO

ILUSIÓN – VISIÓN – REALIDAD

Transcurrieron 33 años desde la apertura del Mercado Central. Para unas algunas bibliotecas, un gran logro, para otras, el recuerdo remite a 33 años del cierre de los “Mercados”. Las historias se escriben según la ubicación donde se encuentre cada escritor. Seguramente que para los que hablan de la apertura del Mercado Central, se referirán al éxito que visualizan en el devenir de la actividad; otros que se refieren al acontecimiento como la fecha en que cerraron los mercados, observan este devenir con un dejo de nostalgia por un cierto tiempo perdido. Es muy difícil hablar de los “Mercados” cuando los temas, motivo de la conversación, se toman de manera parcial o sectorizada, el practicarlo de este modo conlleva a la casi verdad, o a la verdad particularizada.

La ilusión que contagiaba, a esa biblioteca, de adherentes ante la apertura del Nuevo mercado, pronto se tornó en desazón. No era tan fácil llegar hasta el Mercado, desde la periferia de su radio de protección geográfica, tampoco era más fresca la hortaliza, ni tampoco se habían abaratado los precios que llegaban al consumidor. Con la misma ilusión de administrar el volumen de productos comercializados, las nuevas formas, modificaron también los sistemas de ventas, como por ejemplo, dejaron de tener importancia las salas de remate, de frutas y hortalizas del norte, motivo por el cual cesaron dichos sistemas.

Se promulgaron leyes, nacionales, provinciales, decretos municipales; medidas que a poco de andar debieron reverlas o acotarlas o anularlas, de modo tal que con la 19227 y su prohibición de habilitar otros centros mayoristas de venta y distribución de frutas y hortalizas, se extendió el estado de “coma clínico” a una actividad que retrocedió tantos años como lleva abierto el Mercado Central, si ésta visión es errónea cabría preguntarse ¿por qué se abrieron tantos depósitos, mercaditos, mercados a poco andar desde la apertura?.

Divergencias en la Visión de lo que se espera de: El Mercado Central de Buenos Aires, por un lado, y del resto de los mercados, en éste caso, del gran buenos aires, sin olvidar que el sistema de PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DE PRODUCTOS ALIMENTICIOS PERECEDEROS, son de requerimiento NACIONAL e INTERNACIONAL, y además, que, totalmente diferente a lo entendido como “ECONOMÍAS REGIONALES”. La visión que se tiene del sector, desde lo institucional, ¿Requiere una copia de otros lugares?, ya se ha realizado una copia, la vivimos todos los días “El mercado Central de Buenos Aires”, copia que llevó 33 años en comprender que nuestra cultura necesita ser auténtica, por nuestras características, por nuestros suelos, por nuestras distancias, por nuestros climas, por nuestras biologías y sobre todo por nuestra forma de comprensión entre lo público y lo privado.

La realidad, es que sí, hoy se están llevando adelante tareas que eran imprescindibles, higiene por sobre todo, capacitaciones; además, desde la dirección del MC. Se escucha, una opinión, una queja, un fundamento, ¿es suficiente? no, el día en que supongamos, como sociedad, que es suficiente lo que se ha realizado, ese día, será el día último.

Es muy bueno referenciarse en otras culturas, su sistema de alimentación, de trabajo, de circulación, en fin, de todo el entramado socio-cultural de aquella cultura observada, más bueno sería observarnos a nosotros mismos, hacia adentro, como funcionamos como sociedad, como respondemos ante las instituciones, como las instituciones buscan la armonía de funcionamiento con el sistema productivo, construir los puentes de futuro que sean los apropiados para nuestro normal desarrollo y así obtener la tan ansiada productividad de la que hablamos permanentemente.

La realidad que vivimos es la ilusión de visiones empobrecidas.

Copiar ¿para qué? seamos genuinos, diseñemos nuestro futuro



| 17 de Noviembre de 2017 |Comentario de Domingo Ramos Bravo|Especialista en Mercados Frutihortícolas|